
Vive por el poder de su Espíritu.
mayo 8, 2024
Jaulas de oro
mayo 11, 20243 DÍAS PARA QUE TU FE CREZCA
DÍA 1
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17 RVR1960
Cuando Dios pide tu atención no quiere que envíes a un sustituto.
“Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento.”
Santiago 1:17 NTV
Los regalos más extraordinarios que hemos recibido nos han llegado del cielo mismo: JESÚS, SALVACIÓN, REDENCIÓN, El ESPÍRITU SANTO, LA PALABRA MISMA. Juntamente con ellos Dios nos entregó otro maravilloso: LA FE. Todos esos regalos nos han sido otorgados por gracia, hay que cuidarlos demasiado porque múltiples enemigos los buscan para destruirlos.
La fe es el móvil del cristiano aquí en la tierra, a cada uno nos fue dada una medida de ella. ¿Qué tengo que hacer con dicha medida?: Hacerla crecer.
“Debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo…” 2 Tesalonicenses. 1:3 RVR 1960.
¿Cómo crece la fe?
A través de la oración, la comunión ininterrumpida con Dios, el deleitarse en su palabra y una relación apropiada con el Espíritu Santo.
La fe tiene que ver con un engranaje Total:
Su Presencia permanente,
que llena tu vida y produce fruto. Zacarías, Elizabeth y Juan: toda una familia llena del Espíritu Santo.
Zacarías, Elizabeth y Juan: toda una familia llena del Espíritu Santo.
“Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre, y Elisabet, llena del Espíritu Santo,” San Lucas 1:41 RVR95
“Zacarías, su padre, fue lleno del Espíritu Santo y profetizó, diciendo…” San Lucas 1:67 RVR95
“El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.” San Lucas 1:80 RVR95
1 - Va conectada al “oído”
“Así que la fe es por el oír...” “el oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho el Señor.” Proverbios 20:12 RVR 1960
El oído es una maravilla acústica que Dios insertó en nuestro cuerpo, da estabilidad. En el caso de los animales, el delfín en especial, el oído es clave para calcular la profundidad del océano, muchos de ellos al no calcular bien mueren.
El arte de escuchar se ha perdido en nuestro tiempo, no pasa igual con Dios, él se deleita en escucharnos.
“El SEÑOR oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades.” Salmos 34:17 NTV
Con los mismos sentidos que él nos creó desea comunicarse y relacionarse con nosotros.
Si para Dios es importante oír, para nosotros también debe ser muy importante lo que oímos. A él le interesa lo que escuchan sus hijos, y a quién escuchan.
En el trasegar de FE con Dios, su voz tiene que prevalecer y estar por encima de las demás: circunstancias, la duda, la del enemigo (Satanás) y del propio yo.
A la vez, nuestro oído debe estar afinado para actuar en consonancia con lo que el Señor dice.
Te dejo razones contundentes para oír a Dios:
Jesús siempre nos hablará lo mejor y nos preparará para enfrentar lo peor.
A diferencia de las otras voces, su voz siempre es para infundir aliento. Ignorar que Dios te habla es la peor de las distracciones. El desánimo nos puede sobrevenir en cualquier momento, sus palabras siempre están impregnadas de fe.
“Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; Yo soy, ¡no temáis!” S. Mateo 14:27 RVR1960
Escuchar a Dios tiene que ser una experiencia de primera mano.
No vivas de experiencias ajenas procura la propia, él habla a quienes están dispuestos a escucharlo.
Tu tiempo con Dios puede ser el punto más destacado del día.
“Lo más importante es que primero busquen el reino de Dios y hagan lo que es justo. Así, Dios les proporcionará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33 NBV
Es la primera voz que debemos oír al emprender la jornada de cada día y todo será diferente.
Es la primera voz que debemos oír al emprender la jornada de cada día y todo será diferente.
¿Cuál es la primera voz que escuchas al iniciar cada jornada?
No permitas a las demás voces controlar y guiar tu vida, confusión, desesperación y frustración serán los resultados. Dependiendo de la voz que prime en tu vida vivirás en victoria o derrota.
Dios quiere platicar con sus hijos, no es lo que le dices a él lo que nutrirá tu fe, es lo que la biblia dice, son sus palabras las que la sustentarán.
Recuerda: La voz de Dios acalla el ruido estruendoso de tus temores, angustias y dificultades
DÍA 2
“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” Génesis 13:14-15 RVR1960
Lot escogió el huerto de Dios, Abraham al Dios del huerto.
El día anterior, vimos el primer punto acerca de la fe: que va conectada al “oído”. Sigamos adelante:
2. La fe va conectada a la vista.
El caso de Lot y Abraham nos revela dos formas de vivir la vida. Lot simboliza a todo aquel que vive enfocado en lo pasajero de este mundo, que se detiene a mirar mucho a lo terrenal y vive aferrado a ello, perdiendo de vista a Dios y sus propósitos.
El poder de tus pasos lo determina hacia donde miren tus ojos.
En Génesis 13, cuando Abraham y Lot se separan, aparentemente Lot quedó con la mejor parte de la tierra, pero su decisión no fue sabia y terminó viviendo en Sodoma y Gomorra, que como bien sabemos fueron destruidas por Dios a causa del pecado.
Por su misericordia, Dios lo sacó junto con sus hijas de allí, lo perdió todo materialmente hablando, hasta su esposa que también fue presa del materialismo, eso la condujo a la desobediencia y a experimentar un castigo de parte de Dios.
Por su parte, Abraham, llamado el padre de la fe, después de separarse de Lot, recibe visión de parte de Dios: le insta a alzar la vista y ver todo lo que le tenía preparado.
“… Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.”
Y todo lo que Dios le prometió se lo cumplió. El profeta Isaías lo resume de la siguiente manera:
”Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.” Isaías 51:2 RVR1960
La fe elimina la palabra “imposible” y la sustituye por la palabra “milagro”
También lo vemos con Pedro, que lo vivió de una manera real, una escena que nos enseña que al depositar la fe en Jesús y fijar la mirada solo en él todo es posible:
”Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!” S. Mateo 14:29-30 RVR1960
¡Qué momento más estelar!
La fe es la única capaz de cruzar abismos que la razón no puede sondear, lo que estaba haciendo Pedro era una cosa loca a la lógica humana, al igual que Jesús, estaba desafiando las leyes de la física.
Es la fe el canal divino que nos mantiene con los ojos puestos en él.
Pero, al “ver” el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzó a hundirse, el panorama cambia. Bastó con quitar los ojos del autor y consumador de la fe, para que emociones y tormentas interiores lo invadieran, justo cuando iba llegando a tomarse de la mano de Jesús. Nos puede suceder igual: estamos a punto de alcanzar las respuestas, lograr lo prometido y de repente se interpone la duda, nos hace descender y retardar el proceso.
La inestabilidad en la fe no nos permitirá alcanzar nada de lo prometido. La fe salva, la duda y el miedo ahogan, sustraen fuerza, entusiasmo y confianza, nos alejan del propósito divino.
¿Dónde tienes puesta tu mirada hoy? Tienes dos opciones: en “el fuerte viento”, que simboliza obstáculos, circunstancias desfavorables, enfermedades incurables, escasez permanente, lo difícil de la situación actual, o en Jesús, que está en la barca, desde donde tiene todo bajo control, y en vez dejarte ahogar, te tomará fuerte de la mano y milagrosamente te salvará de lo que sea
Recuerda:
La fe ve soluciones y respuestas que no están a la vista. La fe ve lo invisible, cree lo imposible y mueve lo inconmovible.
DÍA 3
3.La fe está conectada a la Boca (declaraciones)
3. La fe está conectada a la Boca (declaraciones)
Nos encontramos ante una de las más poderosas promesas que Jesús nos dejó impresas en la palabra.
FE Y DECLARACIÓN, mezcla perfecta para obtener las respuestas de lo que insistentemente le pedimos a Dios.
Jamás la fe irá más allá de nuestra confesión. Un lenguaje de derrota tiene la capacidad de anular la efectividad de la fe, de acuerdo a lo que declaremos, dejaremos ver claramente la clase de fe que practicamos, lo que hablo determina lo que creo.
No es una tonelada de fe la que Dios nos pide, es del tamaño de la semilla de un grano de mostaza, la más pequeña de todas.
“… podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí para allá”, y esta se movería. Nada les sería imposible.” ¡Impresionante!
Ese monte representa problemas, enemigos físicos y espirituales, imposibilidades, impedimentos u obstáculos. Si no le declaras a esa montaña lo que dice Dios al respecto, esa montaña te hablará a ti. Te invadirá de miedo, duda, al punto de mantenerte desanimado, limitado, frustrado y derrotado.
No hablo de positivismo (que se origina en la mente) o de cualquier otra clase de declaración, me refiero a la fe (que se origina en el espíritu), conectada al Espíritu Santo quien inspiró la Palabra, la cual está llena de verdades y promesas que se hacen reales y vivientes solo al creerlas, y que al declararlas van llenas de presencia y poder de Dios.
Pero algo muy importante: para que dichas declaraciones, al orar den en el blanco, tu vida y mi vida tienen que estar alineadas con un estilo de vida conforme al diseño divino, de lo contrario serán solo eso, declaraciones sin efectividad ni poder.
Siempre me han impactado las palabras de Nehemias a sus enemigos, quienes querían frustrar el plan que Dios concibió en su corazón, el de reconstruir los muros de Jerusalén, su tierra natal,
”Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.” Nehemías 2:20 RVR1960
En conclusión, nuestros sentidos físicos y espirituales conectados con la fe en Dios y su palabra, producen terremotos espirituales, derrota de nuestros enemigos, milagros, sanidades, restauraciones, conversiones y manifestaciones gloriosas del poder de nuestro buen Dios en cualquier otro campo.
Ante semejantes promesas solo nos resta creer, declarar y actuar.
Recuerda:
Háblale a tus problemas del tamaño de tu Dios, y no a tu Dios del tamaño de tus problemas.


